MARCELA MASCOTENA

DERECHO de FAMILIA
Jurisprudencia, Doctrina y Modelos de Escritos

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Jurisprudencia, Filiacion  2016-03-17

El uso de la prueba de ADN después del fallecimiento del causante.-

Dictámen de la Procuración General: La Cámara de Apelación en lo Civil y Comercial del Departamento Judicial de Junín confirmó la sentencia dictada por la jueza de la instancia inferior que, a su turno -v. fs. 33/36-, dispuso rechazar “in limine” por improponibilidad objetiva de la pretensión, la demanda incoada por Obdulio José De Angel contra Angela Santina Actis Perino vda. de Bruni enderezada a la revisión del pronunciamiento recaído en un proceso antecedente, seguido entre las mismas partes, que había desestimado el pretendido emplazamiento del accionante como hijo extramatrimonial del cónyuge de la accionada, ya fallecido, Mateo Luis Bruni, de quien aquella fuera declarada su única y universal heredera (fs. 48/53). El actor vencido -con patrocinio letrado- se alzó contra dicho pronunciamiento mediante recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley (v. fs. 60/67 vta.), cuya concesión en la instancia ordinaria, supeditada al pago del depósito exigido por el art. 280, inc. 2º del Código Procesal Civil y Comercial dentro del término de 5 días (v. fs. 68/69), motivó el recurso de revocatoria deducido por el actor (v. fs. 71/73 vta.) que fue objeto de rechazo por los camaristas (v. fs. 77 y vta.) quienes, posteriormente, declararon la deserción del remedio procesal extraordinario incoado (v. fs. 80 y vta.). Interpuesta por el interesado la queja prescripta por el art. 292 del Código Procesal Civil y Comercial, esa Suprema Corte hizo lugar a la misma, como consecuencia de lo cual, admitió la concesión de la impugnación extraordinaria interpuesta (v. fs. 154/155 vta. y fs. 179). Recibidas las actuaciones en vista del referido intento revisor (v. fs. 181) pasaré a acometer el análisis de los agravios que lo sustentan, susceptibles de sintetizarse en los siguientes términos: El órgano de alzada incurrió en error al juzgar de aplicación al caso el derogado art. 325 del Código Civil sobre la base del cual se fundó la sentencia desestimatoria de la acción de filiación y petición de herencia promovida en el año 1975 contra la actual demandada, yerro que lo llevó a infringir los arts. 336 y 345, inc. 6º del Código Procesal Civil y Comercial y a incurrir en el vicio de absurdo. Cuestiona el acierto del fundamento expuesto en la sentencia para arribar a la solución jurídica que objeta, según el cual, el desconocimiento de la autoridad de cosa juzgada que emana del pronunciamiento recaído en el proceso anteriormente entablado por su parte con idéntico objeto que el que aquí persigue, implicaría la derogación del citado art. 325 del ordenamiento civil de fondo en la versión original cuyo párrafo segundo exigía la prueba de la posesión de estado cuando la acción de filiación fuese ejercitada con posterioridad a la muerte de su presunto padre, argumentando que aún colocándose en la hipótesis de que el precepto de mención mantuviese en la actualidad vigencia, su aplicación habría sido dejada de lado por los órganos de la justicia luego de los avances técnicos y científicos ocurridos aproximadamente en el año 1990, uno de cuyas principales manifestaciones en la materia que se ventila en ésta como en aquélla causa sustanciada entre los años 1975-1977, lo fue la tipificación de ADN, práctica destinada a investigar la filiación biológica cuyos resultados arrojan un porcentaje del 99,99 % de certeza de la paternidad, que como tal se erige en el único medio probatorio eficaz a los fines de crear convicción acerca del nexo biológico reclamado. Por ello, concluye que la existencia de estas nuevas técnicas científicas hubieran, sin lugar a dudas, llevado a los juzgadores llamados a resolver este tipo de contiendas, a servirse de ellas -aún de oficio- instando su producción con independencia de la suerte de las probanzas aportadas para acreditar la “posesión de estado”, actuando, así, el primer párrafo del precepto en comentario que autorizaba la práctica de todo medio de prueba. Siguiendo ese entendimiento, considera que el argumento brindado por los magistrados actuantes en torno a que desconocer la autoridad de cosa juzgada del pronunciamiento recaído en el proceso antecedente importaría la derogación retroactiva del art. 325 del Código Civil tantas veces citado, se desvanece, pues, aún suponiendo conjeturalmente que perviviera su vigencia, los actuales métodos con los que cuenta la ciencia para indagar sobre los vínculos genéticos y biológicos, tornarían inaplicables sus disposiciones. Afirma, por otra parte, el recurrente, que el objeto sobre el que versa la pretensión impetrada -determinación del vínculo filial- no se halla alcanzado por los límites temporales de la cosa juzgada recaída en el proceso anterior, puesto que la “res iudicata” no puede permanecer enhiesta frente a la notable alteración de las circunstancias sobre las que se fundó la decisión judicial, como acaece, en la especie, con la noved